domingo, 1 de noviembre de 2015

El sistema de apariencias que signa nuestra identidad sexual

El sistema de apariencias que signa

 nuestra identidad sexual


 Solemos sostener un sistema de apariencias que responde a distintos intereses. El sistema de apariencia puede abarcar desde cómo nos vestimos hasta cómo disponemos los muebles de la casa. La identidad de género se expresa, entre tanto, en la elección de la vestimenta. Reflexionaremos cuáles son algunos de los intereses a los que responde la construcción de la apariencia femenina, pero antes señalaremos cómo las instituciones educativas asumen posturas represivas sobre sus estudiantes mujeres.
 LLama la atención la forma en la que se intenta tapar el cuerpo de la mujer en los establecimientos educativos, y la manera en la que esta insiste en descubrirse y resaltar las partes que la sociedad le ha impuesto como eróticas. En muchos colegios no se permite el uso de polleras cortas o escotes pronunciados (entendemos que el margen es tan relativo como caprichoso), casi siempre bajo el argumento enclenque: "esto es un colegio, no un boliche" o "tapate que estás provocando". Sin pretender ser demasiado transcendental, asumiendo que hay una convención en todos los ámbitos sociales respecto al empleo indumentario (absurda o no, esta convención existe) en el consenso sobre la "adecuada" apariencia femenina dentro de la escuela podemos destacar dos fenómenos relacionados con el sexo y la identidad de género. Pensaremos al sexo como una atribución biológica capaz de ser moldeada por la sociedad porque se interpreta a partir de una construcción conceptual-cultural, y a la identidad de género como la forma en la que se traduce en los individuos lo que se supone femenino y masculino (construcción binaria de la identidad sexual). Aquí entonces afirmamos que en el proceso de edificación del concepto de la feminidad,  la sociedad es un actor relevante, porque carga sobre el sexo una serie de expectativas tales como la orientación sexual o comportamiento genérico, es decir ¿quién te debe gustar? ¿cómo debés actuar en el mundo? o ¿cómo debés vestirte? Por otra parte como la construcción de identidad de género es dicotómica, no hacemos más que pensar a lo masculino y femenino en términos de oposición. Bajo estos condicionantes observamos que muchas estudiantes tienen la apariencia que les propone el modelo de belleza femenino, aquel que dice que son bonitas en cuanto resaltan su erotismo.


¿Cómo está pensado el erotismo en nuestra sociedad patriarcal?  
 El erotismo se halla como un atributo exclusivo del cuerpo de la mujer, y no de todo su cuerpo, si no de sus senos, glúteos, y todo cuanto de vuelta alrededor de esas zonas. Escotes, polleras, musculosas, y prendas cortas son ideales para lucir el modelo de belleza anteriormente expuesto (también son geniales para tolerar el calor, eso no se irá a poner en tela de juicio). Así se intenta, con bastante éxito, practicar el determinismo biológico sobre el sexo y la mujer opta por exposición localizada para denotar su "belleza" (no sucede siempre de esta manera, hay muchas razones por las que se expone el cuerpo y no todas responden al deseo masculino) traduce en su apariencia lo que se considera "bello y femenino". La escuela, por otro lado reprime esta sensualidad porque primero: asume que la mujer tiene como única orientación sexual al hombre y por tal busca su deseo, segundo: es incapaz de exigirle al género masculino que respete a la mujer dado que responde a la lógica que favorece su emancipación e inocencia. 
 Concluyendo, la consideraciones de belleza no son arbitrarias y mucho menos inocentes, son un factor incisivo en el sistema de apariencias y en un sistema patriarcal responden a los intereses de la jerarquización masculina que en discurso directo nos dice "las partes de tu cuerpo que te hacen lucir hermosa son estas, pero si te descuidás un día te voy a violar por mostrarlas y la culpa va a ser indiscutiblemente tuya". 
 La violencia que atraviesa el cuerpo femenino se traza en las prácticas escolares, más allá de la manera en la que se presentan los sistemas de apariencias debemos asumir que todos los seres humanos tenemos cuerpos eróticos, pueden convivir en esta cualidad el disfrute y el respeto. El colegio debe dejar de impartir una formación discriminatoria y capacitarse para pensar una educación donde el género forme parte de la identidad y no sea un móvil de la desigualdad.

jueves, 23 de julio de 2015

Marcha contra el femicidio


Ser mujer no te condena a la muerte


  Al hablar de violencia de género más de una vez hemos escuchado a modo de protesta que el hombre también sufre violencia, y sí, padece muchas situaciones de violencia, incluso la de género, pero cuando se trata de violencia hacia la mujer tenemos que tener presente que esta tiene una característica particular: la sociedad la promueve y también violenta al género masculino.

  Las consecuencias de esta propaganda que nos ha dejado la herencia del patriarcado  se expresan  en distintas situaciones de rechazo hacia la mujer que derivan en distintas formas de agresión, y en una estructura impuesta hacia el hombre que lo reprime para que se ajuste a la norma de cómo ser "todo un hombre”.
  
  Uno de los principales retos que tiene la sociedad es el reconocimiento de esta problemática, que se presenta en todo el mundo, al mismo tiempo que está signada y atravesada por los diferentes contextos geopolíticos. El asumir la violencia de género es entre tanto, uno de los pasos más importantes para que se produzca un cambio de paradigma y pasemos de la negación a la responsabilidad. De la omisión a la acción. Se podrían nombrar miles de casos de femicidios, se podría hacerlo al modo sensacionalista, y todos estaríamos sumamente conmovidos, y excitados por el morbo. Éste no es el camino. La violencia de género es proclamada como tal porque se trata de una agresión legitimada y sistematizada desde el ámbito  doméstico, político, económico y social.
  
  El machismo exacerbado y manifiesto que persiste en la crianza de nuestros hijos, en los medios de comunicación, en la calle, en las relaciones de pareja o simplemente en nuestras relaciones cotidianas se ha pintado de hipócrita a partir de que las mujeres argentinas han proclamado NI UNA MENOS. Muchos partidos políticos, instituciones, medios, famosos, etc. Se han colgado de esta lucha para aparentarse sensibles. No obstante, fuera de estos círculos falsos, misóginos, existe un terreno de lucha sincera, un sentimiento que apuesta a hacer de las lágrimas un impulso motor para cambiar la realidad.
  
  Casi dos meses han transcurrido de la concentración que se llevó a cabo el día 3 de junio en diferentes lugares del país,  el pueblo se manifestó en contra del femicidio y otros terrores de género. Buenos Aires previsiblemente tuvo diferentes puntos de agrupamiento, el de mayor concurrencia fue la Plaza del Congreso. 
Este hecho contó con la protagonización de diferentes grupos, artistas, familiares de víctimas, periodistas independientes, estudiantes, ciudadanos activistas, familias, personas de todas las edades (y otros personajes de cartón que ya fueron mencionados).

  Aunque debemos convivir con la inoperancia y la burocracia legal que circunda los crímenes y es funcional a la impunidad, muchos no se amansan, la lucha está vigente, y no se abandona, no queremos más trata de personas, no queremos más mujeres violadas,  maltratadas, en situación de calle, no queremos úteros contenedores: la maternidad es un derecho, no una obligación, tampoco aceptamos la violencia obstétrica.  Queremos seres libres, libres para decidir, libres para formar nuestra personalidad con la identidad sexual deseada, sin lamentar una elección condenatoria a la opresión. No queremos escuchar más “parecés mujer” en alusión discriminatoria, porque parecer, semejar, ser mujer y que valga la redundancia, no copula con la desigualdad, no es sinónimo de ser inferior, y no da derecho al trato diferenciado. Las decisiones que el individuo toma conforme a la necesidad de construir su integridad deben respetarse, ¿quién puede decirle a alguien cómo ser mujer, cómo ser hombre, cómo ser travesti o transexual? ¿Quién puede dirigir nuestra identidad?  La identidad no conduce a la muerte. NI UNA MENOS.    
              
  Unas preguntas, no se está solo…

    
    A Ophelia Pagliari

¿Por qué participás de la marcha?

 Para que nos visibilicen a nosotras también, porque cuando nos matan no aparecemos en ningún lado, apenas aparecemos una esquina. Con suerte en algún diario.

¿Qué proponés para defender a la figura de la mujer?

Salir a la calle, hablar con las personas, marchar, HACER CONCIENCIA.








   A Sandra Mihanovich


       ¿Por qué te encontrás en esta concentración defendiendo a las víctimas del femicidio y el patriarcado?
  
  Porque me parece que es lo que hay que hacer. Es lo que corresponde porque no queremos que exista ni una mujer agredida víctima de la violencia de género, porque tenemos que ayudarnos entre todas, porque si no luchamos todas juntas, nos va a seguir pasando.

Como cantante apelas a la expresión y varias veces hiciste apología del derecho a la libertad ¿considerás que esta es una buena forma? (en referencia a la manifestación)

  Sin duda, esta es una muy importante.  La violencia debe ser erradicada de todos los sectores de la sociedad y muy especialmente de esta parte. La violencia está en todos lados.



Gracias por marchar…

sábado, 9 de mayo de 2015

Primera Marcha de las Mujeres Originarias

Voces de la primera marcha de las Mujeres Originarias en Argentina


 Se ha dado un hermoso fenómeno dentro del territorio argentino. El pueblo ha salido a la calle a apoyar la causa de las Mujeres Originarias: el “Buen Vivir” de las diferentes comunidades autóctonas de nuestro suelo.
 Un interesante grupo con diferentes “banderas” se reunió el martes 21 de abril en el monumento al genocida Julio A. Roca, el cual se encuentra ubicado en Perú y Alsina, para marchar hasta el palacio legislativo, con la propuesta que se hace llamar “Buen Vivir” y tiene como fin la inclusión de mujeres originarias organizadas en un concejo con voz propia, representativo y de participación activa dentro del gobierno.
 Las propuestas de nuestros aborígenes siempre está ligada a la conexión del hombre con la tierra, por tal motivo no sorprende que en marchas como estas se encuentren exhortaciones a una vida natural que respete el mundo y sea consciente de su cuidado. El Buen Vivir no es nada más y nada menos que un plan de lucha donde se exige una participación concreta, multicultural y de peso político. La democracia no es sólo un concepto si no también una práctica, nuestros ancestros originarios ya no aceptan la demagogia de una propaganda, claro está.
 Un rasgo sorprendente de este tipo de convocatoria es la cantidad de personas que adhieren a la reivindicación de los derechos de las étnias precolombinas, sin pertenecer a ninguna de ellas en particular. El sentido de proyecto colectivo se expresa en más de un individuo u organización, se cristaliza el apoyo con la presencia, la opinión y la formación. Las siguientes tres entrevistas fueron realizadas a diferentes personas que caminaron junto a las mujeres originarias, para confirmarle a la Madre Tierra que no está sola y que somos muchos los hijos que están dispuestos a defenderla.


v  Marcela, participante de la organización Che Pibe

¿Qué importancia tiene la participación de la organización Che Pibe en esta marcha?

 Nosotros estamos en Villa Fiorito y trabajamos los orígenes,  nuestros orígenes, esta marcha tiene que ver con eso, QUEREMOS VIVIR EN PAZ. Estamos trabajando hasta la vuelta al campo.   Trabajar los valores, el capitalismo que nos está arrasando en Villa Fiorito hay mucha violencia policial, tranzas, punteros y además hay mucha contaminación, nosotros estamos trabajando la soberanía alimentaria, estamos contra los agro-tóxicos, está todo relacionado. Acá en Fiorito que es el gran conurbano estamos muy contaminados por las fábricas, que están tirando sus desechos a las cuencas de los ríos, de los arroyos creemos que el buen vivir es para todos, estamos acá apoyando y también viendo como una salida la posibilidad de volver a nuestro territorio.

 Se agradece una organización que trabaja con los niños, ¡qué trabajo hacen al traerlos a participar!

 Sí, nosotros trabajamos la participación protagónica, hoy por ejemplo un chico dijo “en la escuela me dijo la maestra de esto” ¿y qué te dijo?  “ah no sé”. Una cosa es que te lo digan en la escuela, y otra es vivirlo, es decir nosotros apoyamos y ellos acá mientras están viendo, están observando, toman registro, y ellos están escribiendo su enciclopedia de lucha donde están ensamblando todas las luchas. Nosotros creemos que es saludable estar. Trabajamos la participación protagónica no sólo acá si no de manera más formal en comisiones de participación de niños, también participamos de la red de niños y niñas de América Latina y el Caribe a través del colectivo de derecho a la infancia que es una red nacional la cual se reúne con otras redes de otros países de América latina,y realizan informes para la comisión interamericana de derechos humanos o para seguimiento de la convención de los derechos del niño en la O.N.U.


v  Carlos Fernandez, artesano de San Carlos, Bariloche

 ¿Por qué viniste desde tan lejos a la Marcha por el Buen Vivir?

 Bueno en principio para apoyar una causa que creo que es fundamental para este proceso que se viene dando en toda la argentina esto de reivindicar a los pueblos originarios y creo que sumamente importante que Buenos Aires se sume y como capital de un país se dé cuenta de que existen otras formas de vida.

 Vos hablás de una descentralización entonces…

 Y por supuesto, imaginate que estamos en un momento donde hay un acampe ahí (habla del acampe Qom). Hace un par de meses que no los reciben, y bueno han pasado ya otros cuatro meses anteriormente, es una vergüenza que en un país que tiene semejante diversidad étnica sólo sea reconocido un único modelo.

 Te reconocés dentro del género masculino y estás participando de la primera marcha de mujeres originarias, ¿qué significa esto para vos?

 Más que nada rescatar la parte femenina, porque convengamos que es muy difícil a veces hablar de estas cosas para un hombre pero calculá que históricamente el rol de la mujer en este contexto es fundamental teniendo en cuenta la reivindicación no sólo de la feminidad si no también el papel importante protagónico que tuvo la mujer en la sociedad.

 Esta es la marcha del Buen Vivir, ¿qué concepto tenés del “buen vivir”? ¿Y qué pronóstico te gustaría que esta lucha tuviera?

A la izquierda Carlos Fernandez.
 Mirá me parece que esto es una forma clarísima de demostrar que hay un modelo de respeto hacia la tierra, un modelo de respeto hacia el ser humano en su totalidad ¿no? Y creo que es fundamental que hoy en el contexto en el que estamos reconozcamos el momento justo para mostrar este modelo y saber que estamos a tiempo para dar vuelta el otro modelo hegemónico que nos está esquilmando nos ha esquilmado desde siempre y hoy es un momento oportuno para dar ese giro vital para respetar a los pueblos originarios y también a la tierra, creo que es el modelo de buen vivir,  que se está practicando en algunos país de América donde inclusive en Bolivia y en Ecuador ya tenemos la legislación aprobada para que se empiece a legislar, acá también hay algunos ejemplos yo vengo de Bariloche donde se está trabajando la interculturalidad del lugar de San San Martín de los Andes es decir hay algunos ejemplos que se fueron tomando de países como Ecuador y Bolivia. Y acá creo que también, por la cantidad de étinas que tenemos, sería necesario que se haga.

Gracias por marchar…

v  Denisse, participante de ruedas de cantos ancestrales.

¿Qué importancia tiene la presencia de la música en esta marcha? ¿Por qué la música forma parte de esta marcha?

 Para mí la música es la vida sana y en el sonido que es la vibración y la palabra, a partir de ahí se origina todo, los Pueblos lo sabían por eso lo practicaban continuamente, y en nuestra cultura ahora se ha olvidado y nosotros lo que hacemos es tratar de recordar.

 ¿Pertenecés a algún Pueblo Originario?

 No, que yo sepa no, tal vez…

 Entonces ¿por qué participás?

 No te lo puedo explicar, es algo del corazón, canto en una comparsa cada quince días en las plazas de cantos ancestrales. Una vez que los escuché no pude parar de cantar. Y me parece que hay una sabiduría en la rueda, en todo lo que se canta y se toca en rueda que se activa en uno cuando participa.


 Gracias por marchar…