Ser
mujer no te condena a la muerte
Al hablar
de violencia de género más de una vez hemos escuchado a modo de protesta que el
hombre también sufre violencia, y sí, padece muchas situaciones de violencia,
incluso la de género, pero cuando se trata de violencia hacia la mujer tenemos
que tener presente que esta tiene una característica particular: la sociedad la
promueve y también violenta al género masculino.
Las
consecuencias de esta propaganda que nos ha dejado la herencia del patriarcado se expresan en distintas situaciones de rechazo hacia la
mujer que derivan en distintas formas de agresión, y en una estructura impuesta
hacia el hombre que lo reprime para que se ajuste a la norma de cómo ser "todo
un hombre”.
Uno de los
principales retos que tiene la sociedad es el reconocimiento de esta
problemática, que se presenta en todo el mundo, al mismo tiempo que está
signada y atravesada por los diferentes contextos geopolíticos. El asumir la
violencia de género es entre tanto, uno de los pasos más importantes para que
se produzca un cambio de paradigma y pasemos de la negación a la
responsabilidad. De la omisión a la acción. Se podrían nombrar miles de casos
de femicidios, se podría hacerlo al modo sensacionalista, y todos estaríamos
sumamente conmovidos, y excitados por el morbo. Éste no es el camino. La
violencia de género es proclamada como tal porque se trata de una agresión
legitimada y sistematizada desde el ámbito
doméstico, político, económico y social.
El machismo
exacerbado y manifiesto que persiste en la crianza de nuestros hijos, en los
medios de comunicación, en la calle, en las relaciones de pareja o simplemente
en nuestras relaciones cotidianas se ha pintado de hipócrita a partir de que
las mujeres argentinas han proclamado NI UNA MENOS. Muchos partidos políticos,
instituciones, medios, famosos, etc. Se han colgado de esta lucha para
aparentarse sensibles. No obstante, fuera de estos círculos falsos, misóginos,
existe un terreno de lucha sincera, un sentimiento que apuesta a hacer de las
lágrimas un impulso motor para cambiar la realidad.
Casi dos
meses han transcurrido de la concentración que se llevó a cabo el día 3 de
junio en diferentes lugares del país, el
pueblo se manifestó en contra del femicidio y otros terrores de género. Buenos
Aires previsiblemente tuvo diferentes puntos de agrupamiento, el de mayor
concurrencia fue la Plaza del Congreso.
Este hecho contó con la protagonización
de diferentes grupos, artistas, familiares de víctimas, periodistas
independientes, estudiantes, ciudadanos activistas, familias, personas de todas
las edades (y otros personajes de cartón que ya fueron mencionados).
Aunque
debemos convivir con la inoperancia y la burocracia legal que circunda los
crímenes y es funcional a la impunidad, muchos no se amansan, la lucha está
vigente, y no se abandona, no queremos más trata de personas, no queremos más
mujeres violadas, maltratadas, en
situación de calle, no queremos úteros contenedores: la maternidad es un
derecho, no una obligación, tampoco aceptamos la violencia obstétrica. Queremos seres libres, libres para decidir, libres
para formar nuestra personalidad con la identidad sexual deseada, sin lamentar
una elección condenatoria a la opresión. No queremos escuchar más “parecés
mujer” en alusión discriminatoria, porque parecer, semejar, ser mujer y que valga la redundancia, no copula
con la desigualdad, no es sinónimo de ser inferior, y no da derecho al trato
diferenciado. Las decisiones que el individuo toma conforme a la necesidad de construir su integridad deben respetarse, ¿quién puede decirle a alguien cómo ser mujer, cómo ser
hombre, cómo ser travesti o transexual? ¿Quién puede dirigir nuestra
identidad? La identidad no conduce a la
muerte. NI UNA MENOS.
Unas
preguntas, no se está solo…
A Ophelia Pagliari
¿Por qué participás de la marcha?
Para que nos visibilicen a nosotras también, porque cuando nos matan no aparecemos en ningún lado, apenas aparecemos una esquina. Con suerte en algún diario.
¿Qué proponés para defender a la figura de la mujer?
Salir a la calle, hablar con las personas, marchar, HACER CONCIENCIA.
A Sandra Mihanovich
¿Por qué te encontrás en esta concentración
defendiendo a las víctimas del femicidio y el patriarcado?
Porque me parece que es lo que hay que hacer.
Es lo que corresponde porque no queremos que exista ni una mujer agredida
víctima de la violencia de género, porque tenemos que ayudarnos entre todas,
porque si no luchamos todas juntas, nos va a seguir pasando.
Como
cantante apelas a la expresión y varias veces hiciste apología del derecho a la
libertad ¿considerás que esta es una buena forma? (en referencia a la
manifestación)
Sin duda,
esta es una muy importante. La violencia
debe ser erradicada de todos los sectores de la sociedad y muy especialmente de
esta parte. La violencia está en todos lados.
Gracias por marchar…
