jueves, 23 de julio de 2015

Marcha contra el femicidio


Ser mujer no te condena a la muerte


  Al hablar de violencia de género más de una vez hemos escuchado a modo de protesta que el hombre también sufre violencia, y sí, padece muchas situaciones de violencia, incluso la de género, pero cuando se trata de violencia hacia la mujer tenemos que tener presente que esta tiene una característica particular: la sociedad la promueve y también violenta al género masculino.

  Las consecuencias de esta propaganda que nos ha dejado la herencia del patriarcado  se expresan  en distintas situaciones de rechazo hacia la mujer que derivan en distintas formas de agresión, y en una estructura impuesta hacia el hombre que lo reprime para que se ajuste a la norma de cómo ser "todo un hombre”.
  
  Uno de los principales retos que tiene la sociedad es el reconocimiento de esta problemática, que se presenta en todo el mundo, al mismo tiempo que está signada y atravesada por los diferentes contextos geopolíticos. El asumir la violencia de género es entre tanto, uno de los pasos más importantes para que se produzca un cambio de paradigma y pasemos de la negación a la responsabilidad. De la omisión a la acción. Se podrían nombrar miles de casos de femicidios, se podría hacerlo al modo sensacionalista, y todos estaríamos sumamente conmovidos, y excitados por el morbo. Éste no es el camino. La violencia de género es proclamada como tal porque se trata de una agresión legitimada y sistematizada desde el ámbito  doméstico, político, económico y social.
  
  El machismo exacerbado y manifiesto que persiste en la crianza de nuestros hijos, en los medios de comunicación, en la calle, en las relaciones de pareja o simplemente en nuestras relaciones cotidianas se ha pintado de hipócrita a partir de que las mujeres argentinas han proclamado NI UNA MENOS. Muchos partidos políticos, instituciones, medios, famosos, etc. Se han colgado de esta lucha para aparentarse sensibles. No obstante, fuera de estos círculos falsos, misóginos, existe un terreno de lucha sincera, un sentimiento que apuesta a hacer de las lágrimas un impulso motor para cambiar la realidad.
  
  Casi dos meses han transcurrido de la concentración que se llevó a cabo el día 3 de junio en diferentes lugares del país,  el pueblo se manifestó en contra del femicidio y otros terrores de género. Buenos Aires previsiblemente tuvo diferentes puntos de agrupamiento, el de mayor concurrencia fue la Plaza del Congreso. 
Este hecho contó con la protagonización de diferentes grupos, artistas, familiares de víctimas, periodistas independientes, estudiantes, ciudadanos activistas, familias, personas de todas las edades (y otros personajes de cartón que ya fueron mencionados).

  Aunque debemos convivir con la inoperancia y la burocracia legal que circunda los crímenes y es funcional a la impunidad, muchos no se amansan, la lucha está vigente, y no se abandona, no queremos más trata de personas, no queremos más mujeres violadas,  maltratadas, en situación de calle, no queremos úteros contenedores: la maternidad es un derecho, no una obligación, tampoco aceptamos la violencia obstétrica.  Queremos seres libres, libres para decidir, libres para formar nuestra personalidad con la identidad sexual deseada, sin lamentar una elección condenatoria a la opresión. No queremos escuchar más “parecés mujer” en alusión discriminatoria, porque parecer, semejar, ser mujer y que valga la redundancia, no copula con la desigualdad, no es sinónimo de ser inferior, y no da derecho al trato diferenciado. Las decisiones que el individuo toma conforme a la necesidad de construir su integridad deben respetarse, ¿quién puede decirle a alguien cómo ser mujer, cómo ser hombre, cómo ser travesti o transexual? ¿Quién puede dirigir nuestra identidad?  La identidad no conduce a la muerte. NI UNA MENOS.    
              
  Unas preguntas, no se está solo…

    
    A Ophelia Pagliari

¿Por qué participás de la marcha?

 Para que nos visibilicen a nosotras también, porque cuando nos matan no aparecemos en ningún lado, apenas aparecemos una esquina. Con suerte en algún diario.

¿Qué proponés para defender a la figura de la mujer?

Salir a la calle, hablar con las personas, marchar, HACER CONCIENCIA.








   A Sandra Mihanovich


       ¿Por qué te encontrás en esta concentración defendiendo a las víctimas del femicidio y el patriarcado?
  
  Porque me parece que es lo que hay que hacer. Es lo que corresponde porque no queremos que exista ni una mujer agredida víctima de la violencia de género, porque tenemos que ayudarnos entre todas, porque si no luchamos todas juntas, nos va a seguir pasando.

Como cantante apelas a la expresión y varias veces hiciste apología del derecho a la libertad ¿considerás que esta es una buena forma? (en referencia a la manifestación)

  Sin duda, esta es una muy importante.  La violencia debe ser erradicada de todos los sectores de la sociedad y muy especialmente de esta parte. La violencia está en todos lados.



Gracias por marchar…