domingo, 21 de agosto de 2016

"No te conviertas en represor de tu vecino"




"UN REPRESOR NO ES UN TRABAJADOR"



Continuación de la entrevista a María del Carmen Verdú 


Mural de San Cristóbal, 20 de agosto.
Foto elegida por Romina Gomez
(CORRREPI)
 En un contexto donde el ajuste y el disciplinamiento de las masas son políticas indiscutibles del gobierno actual, la abogada y militante de la organización CORREPI, expresa una problemática que no pierde vigencia: la represión del Estado hacia cualquier grupo que sea potencialmente capaz de organizarse y luchar contra las injusticias que a diario se presentan en una sociedad de privilegios
 El trayecto de lo conversado gira entorno a la definición del sujeto trabajador: ¿qué determina su condición como tal?, ¿el policía es un trabajador?, ¿por qué chicas y chicos eligen ser policías?
 También  se señala cuál es el marco que ampara a las fuerzas represivas ante los delitos que cometen. 
 Carmen denuncia, como parte de una estrategia de imagen, la incorporación de "personal femenino" a las denominadas fuerzas de seguridad. Por otra parte, también explica cómo el gobierno kirchnerista supo coaptar  a organismos de DDHH humanos, y organizaciones piqueteras, creando así una atmósfera de mansedumbre que en su momento debilitó la lucha en la calle.
 Por último, responde por qué la juventud es un blanco preponderante en la represión, análisis que descompone  el speech mediocre -más policia en la calle, mayor seguridad en el barrio-.

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  Entrevista realizada el día miércoles, 15 de junio del 2016


   ¿Cuáles son los desafíos de trabajar con las bases sin ningún tipo de formación política?
  
 Es un desafío que enfrentamos en cualquier ámbito militante, cuando uno quiere verdaderamente tener inserción en las masas, en la clase. Lo que nos pasa a nosotros con los familiares, los vecinos de los barrios y los amigos de los pibes, es lo mismo que enfrenta un laburante que empieza a organizarse en su fábrica y tiene compañeros de trabajo que quizá no tienen ningún tipo de experiencia, manifiestan historias de vida completamente diferentes entre sí y problemas materiales bien concretos. También le sucede al grupo de género que quiere empezar a organizar mujeres, o a quienes encaran la apertura de un centro cultural, agregando otros ejemplos. Es un desafío lindo, desafío importante, porque ahí es cuando empezás a ganar conciencias. Es, en definitiva, la gran tarea: arrancarle a la lógica del sistema, esas cabezas que tiene aletargadas con la cultura hegemónica, y con el mensaje hegemónico.


    Una gran cantidad de chicos y chicas, que viven en un barrio popular, sufren discriminación y represión, tales luego terminan siendo policías. Es un fenómeno muy extraño.

 Es un fenómeno que se explica a partir de dos situaciones que se dan en forma simultánea, lamentablemente con mucha frecuencia. Por un lado, la carencia de otro tipo de proyecto, porque no consiguen otro  laburo, y no jodamos, porque no hay pleno empleo en Argentina, menos ahora, con obra social; con sueldo en blanco; con la posibilidad, además, de tener ingresos extra. Nadie ignora que al entrar a la policía a los ¨5 minutos, para empezar no más, tiene el diario, el café, la pizza y el bondi gratis. Después, de ahí para arriba viene todo lo demás. Por otro lado, indudablemente hay un tema de insuficiente conciencia de clase. Es lo mismo que sucede cuando estás en la cola de la panadería y alguien se pone a hablar de algún robo y te dicen: “¡qué barbaridad!, ¡qué inseguridad que hay! Pidamos otra comisaría”, después que te ponen otra comisaría  estás como los vecinos de Lomas del Mirador, “¿cuándo carajo cierran esta comisaría que no damos más de secuestros y asaltos?”


   ¿El policía es un trabajador?

 No, un represor no es un trabajador. Primero hay que aclarar los términos, porque si uno no se pone de acuerdo en las definiciones estás discutiendo ocho horas y en realidad te referís a cosas distintas. Nosotros entendemos que el término trabajador, como integrante de clase trabajadora, no es una simple idea descriptiva que responde a la realidad de que alguien ponga a disposición de otra persona su fuerza de trabajo y reciba dinero a cambio. Eso podrá ser una descripción, una definición de diccionario, no es una definición conceptual. Nosotros definimos al trabajador como aquel que es integrante de la clase trabajadora, que defiende un punto de vista de clase, y que tiene una tarea productiva. El ejemplo que nos sirve, desde, digamos la teoría clásica, es la explicación marxista de por qué el capataz a pesar de que cobra un sueldo, mayor, pero un sueldo exactamente igual que el obrero a su cargo, en realidad está representando al patrón actuando en nombre del patrón, a orden y cuenta, defendiendo el interés de la patronal, no el interés del trabajador. A veces te dicen: “los maestros también son estatales, y también trabajan para el Estado”, pero la función es lo que define, la tarea que vos realizás. La función del maestro, más allá de todo lo que podamos discutir sobre las características represivas del sistema educativo, muchas veces y cada vez con más frecuencia, sobre todo lo ves mucho en los barrios, intenta romper con esa lógica y hacer otra cosa dentro del aula. El policía no.
 Cuando te hablan de “fuerza autónoma”, o de “loquito que se le salió la cadena”, siempre es para el lado represivo, nunca es para el otro lado, ¡que alguien me traiga un solo ejemplo! Treinta años en esto, yo nunca lo vi. Por eso discutimos la idea de la sindicalización de las fuerzas de seguridad, es muy peligrosa. Pongo ejemplos prácticos: estás en una mesa, multisectorial o en una central sindical, discutiendo un plan de lucha, concretamente hoy sucede en la CGT de Moyano y en la CTA de Yasky, ambos tienen dentro de sus centrales autodenominados sindicatos policiales, SIN.PO.PE. y SIPOBA. Ni siquiera tienen que tomarse el trabajo de infiltrarlos, al milico lo tiene sentado ahí, discutiendo por dónde va a ir la movilización y qué recaudos tomamos si nos reprimen. Es un absurdo total, sin necesidad de ponerte a discutir el concepto marxista de trabajador, punto a parte. El argumento que algunos dan un poco más refinado, un poco más pensado, es esto de que la sindicalización permitiría romper el frente interno de las fuerzas de seguridad al volcar a los grados subalternos, en una suerte de lucha de clase contra la jerarquía. Lo cierto es que no hay escenario posible para que eso suceda hoy en Argentina, porque ese pibito de 22 años que se pone el gorro de pitufo en el barrio, lo que menos está pensando es en la lucha de clase, y lo que sí quiere es ser como el comisario que tiene una quinta del carajo y no labura un solo día de su vida. No tenemos un escenario de Estado debilitado como para que suceda lo de los marineros o los soldados del frente ruso de 1917. Eso acá no va a pasar, no están dadas las condiciones históricas y las traslaciones mecánicas no sirven para nada.

https://twitter.com/layuta_/status/662022204389990400



   Cada vez que muere un chico víctima de gatillo fácil el poder jerárquico, sobre todo el poder ejecutivo se desvincula muy fácilmente del hecho, se argumenta sobre la autoría del crimen y la responsabilidad pertinente.

 Mirá, eso lo hacen cuando se les complica la causa y finalmente se va a juicio, porque mientras tanto al represor lo reivindican y muchas veces, lo apremian, lo ascienden, etc. Cuando se les ponen las papas muy calientes, viene este argumento del loquito suelto; la fuerza desmadrada; la autonomía burocrática y todas esas argumentaciones de las cuales la ministra Garré en su momento fue exponente máximo, con muy buenos asesores al lado, el Dr. Gustavo Palmieri por ejemplo, que venía de dirigir el departamento institucional de violencia del CELS como encargado de bienestar del personal, en el Ministerio de Seguridad. No es poca cosa. De vuelta el ejemplo concreto: no se explica por qué, tanto el Poder Ejecutivo Nacional, como los poderes ejecutivos de las distintas provincias, mandan de manera muy consciente -acá no hay acto fallido- a los abogados de planta de los ministerios, a ejercer la defensa penal de esos policías. La Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Seguridad, tiene una División de Asuntos Penales, esos abogados tiene como tarea funcional por reglamento, ejercer la defensa técnica, en aquellos casos que comprometen a la Institución, e intervenir en situaciones caracterizadas como delitos. Sin embargo, intervienen en los fusilamientos por gatillo fácil, en las imputaciones por torturas, por detenciones arbitrarias.
 Durante muchísimos años el doctor Federico Hierro, primer defensor de Espósito, director de Asuntos Penales, representó junto con otros abogados de la Dirección, a cuatro o cinco policías que estaban acusados de un hecho de gatillo fácil en Capital Federal.  Al tiempo se renuncia a la defensa de uno de esos policías, (…) a los poquitos días lo cruzo a Hierro en una audiencia, en otra causa donde también él representaba al policía imputado, y le pregunté por qué le habían renunciado a fulano de tal y me dijo: “porque nos dieron la orden desde el ministerio”. El mismo policía que estaba involucrado en este fusilamiento seguía en servicio, y lo habían detenido en Matanza robando un banco, fue bastante escándalo en su momento. Claro, como ahí había cometido un hecho por el cual ante el escándalo público lo habían exonerado, y además era un delito común, renunció la defensa en toda la línea.  Contesto: “se confirma lo que yo digo siempre, al gatillo fácil ustedes lo interpretan como gajes del oficio, es una defensa, si querés, como una defensa gremial”. Por supuesto me contestó con una carcajada, porque no me lo podía admitir pero indudablemente por ahí viene la mano.
 (…)
 Nosotros siempre lo decimos al final de los alegatos, el dedo que apretó el gatillo es el del policía imputado, ahora más allá de la cuestión técnico-jurídica de que el arma es propiedad del Estado, lo cierto es que todo el andamiaje de protección posterior te demuestra que para ellos que un policía mate a un pibe en un barrio, o en la comisaría, es un accidente de trabajo, y por eso aparece la fuerza y lo defiende. Muchas veces la crítica dice “che, bueno pero ni Menem, ni Cristina, ni Néstor ni Macri se sientan a hacer una listita que distribuyen a la comisaría: hoy daselá a Walter Bulacio, pasado a Sergio Durán, pasado a tal y tal”. Desde luego que no, pero ponemos el ejemplo de Yrigoyen, durante las huelgas en la Patagonia, Yrigoyen le dijo al coronel Varela, está registrado en los libros de historia: “vaya y haga lo que tenga que hacer”, del mismo modo que De la Rúa no le dijo a Santos y al resto de la cúpula  policial lo que tenían que hacer, les dio la orden: “despejen la plaza”, sabiendo lo que iba a suceder, porque no lo pueden hacer de otra manera, no existe otra manera.


   Y con la permanencia de la impunidad

 Caracterizamos a la impunidad como un atributo del poder. Porque es el poder el que te permite ganar impunidad. 


   Muchas de nuestras víctimas del aparato represivo del Estado son jóvenes, un alto porcentaje ¿por qué uno de los blancos de la represión es la juventud?

 Cincuenta y dos por ciento no tenían 25 años cumplidos.
 Si vos querés disciplinar una masa social, ¿por dónde empezás? ¿Qué es más importante, disciplinar al tipo de ochenta años que no se preocupó durante toda su vida en organizarse y cambiar la cabeza, o disciplinar al que todavía potencialmente un día se puede dar cuenta que no quiere seguir viviendo así? La función del conjunto de herramientas que caracterizamos permiten lo que llamamos la represión de carácter preventivo, preventivo no porque linealmente  si yo fusilo a uno, el otro no se organiza, eso también es  una interpretación minimalista, lo que sí se hace es imponer control social, disciplinamiento. El mensaje es: si por estar en la esquina tomando una cerveza o fumándote un cigarrillo o en una plaza, te puede detener, te pueden apalear, te pueden torturar y después no pasa nada, (porque ¡ojo!, son ínfimos los casos en los que logramos que se condene, que se llegue a causa, es un porcentaje tan chiquito que ni siquiera lo podemos calcular) imaginate lo que te puede pasar si se te ocurre organizarte, salir a la calle a movilizarte porque la escuela no tiene calefacción, porque la salita no tiene médico, porque no conseguís laburo o por lo que fuere. El tema del control, y el disciplinamiento es el eje fundamental y por eso, damos la disputa en ese mismo terreno, en esto de ganar conciencias, en abrirle la cabeza a esos pibes y tratar de promover que se organicen donde quieran, por la salita, por la escuelita, políticamente, a nivel territorial o lo que sea. Incluso CORREPI no es una organización que se defina como revolucionaria, la integran compañeros de muchas vertientes, que jamás se pondrían de acuerdo en cuál es la vía para la revolución, ni siquiera si la revolución tiene que ser socialista o de otras características, hay anarquistas. Hay marxistas leninistas, hay trotskistas, hay compañeros que no tienen una identidad política -la mayoría de los independientes-, hay quienes tienen asumida su identidad política y no militan en ningún lado, de todo. Y claramente, como organización que forma parte de un frente de masas, no es nuestro objetivo ni siquiera arrimarnos a la disputa por el poder, es clarísimo, pero sí creemos que nuestra militancia anti-represiva tiene que estar vinculada con el conjunto de las luchas, porque sí en un grado ínfimo, de hormiga, pero igualmente valioso y necesario contribuye a ese crear conciencia, a ese abrir las cabezas, pensar en sí y por sí, que define a la conciencia de clase. En estos términos lo defino yo desde mi formación marxista, otros compañeros utilizan otras expresiones.

 (…)    



   CORREPI participó de la marcha NI UNA MENOS, ¿cuáles fueron las bases sobre las que decidieron participar en este tipo de marcha?

 Es un tema que en los últimos años aparece en las discusiones orgánicas, en los equipos, en las reuniones zonales, en los plenarios, como ocurre en un montón de otras organizaciones que no se paraban en su momento a pensar en la problemática de género, o en la discusión del feminismo.  Incluso hasta el término femicidio es de acuñación reciente. Como en todos lados, hubo ciertas resistencias iniciales por inercia, “no es un tema que nos competa, es un tema que no tiene que ver con lo represivo…”, etc. Lo que simplificó mucho el debate en el interior de CORREPI, es  una práctica muy frecuente que nosotros utilizamos cuando se plantea una discusión que se nos complica en lo teórico, varias veces es la realidad misma la que nos resuelve las discusiones. Por ejemplo, en una época discutíamos si un pibe fusilado por un vigilador privado tenía que ingresar al archivo de casos, o no pertenecía a un hecho de responsabilidad estatal, porque el tipo no era miembro de las fuerzas oficiales, tal vez hasta pertenecía a una empresa multinacional, como Prosegur. Bien, la realidad fue la que nos resolvió la discusión, porque en casi todos los casos estos individuos, son integrantes de las fuerzas armadas, en actividad o retirados, los propietarios son comisarios o ex comisarios. Además, la reglamentación de las agencias tienen, especialmente en lo relacionado con la portación y uso de armas, su normativa regulada directamente por el Estado que las define como auxiliares de su aparato represivo oficial, auxiliares de las fuerzas de seguridad, incluso por tal motivo tienen vías de comunicación directa. No había nada más que discutir, es el Estado. Con la problemática de Ni Una Menos, nos sucedió algo similar. Cuando nos dimos cuenta de que no era un tema que podíamos resolver divagando sobre el feminismo, bajamos a la realidad, y nos encontramos con un porcentaje de femicidios obrados por miembros de las fuerzas armadas de seguridad. Hicimos el laburo de cruzar datos, el primer informe que sacó La Casa del Encuentro, lo cruzamos con el archivo. Resultó que todos los casos que ellos tenían registrados como femicidios, donde el femicida era un integrante de las fuerza de seguridad, nosotros los teníamos registrado como casos “intra-fuerza” (clasificamos según las modalidades, gatillo fácil; muertes en lugares de detención; muertes en movilizaciones o manifestaciones). En el '96 empezamos a hacer el archivo. (…) Nos dimos cuenta de que las que teníamos categorizadas como intra-familiares eran en un %100 femicidios. Ya estamos militando esto. No militamos con las familias, porque son familias de policías, pero sí denunciamos que cuando se cruza la violencia de género con la violencia estatal el resultado es mucho más grave. Los femicidios producidos por fuerza de seguridad pueden ser presentados fácilmente como el escenario de otra cosa, porque aplican la misma lógica con que te presentan como enfrentamiento el fusilamiento. Recuerdo un ejemplo que utilizamos: una chica tuvo la mala idea de salir con dos gendarmes a la vez, en Tucumán. Era la novia oficial de uno, y la amante clandestina del mejor amigo. Conclusión: cuando el novio oficial se enteró, la mató, la estranguló en su casa, a continuación llamó al “amante clandestino” y juntos fraguaron el ahorcamiento en la ducha del baño. Hoy están los dos presos.


   Estamos en un momento donde se habla de femicidios, y se incorpora, de forma masiva, mujeres al cuerpo policial ¿Qué opinas al respecto?

 Es una interesante estrategia, inteligente estrategia, utilizada por el poder para mejorar la imagen de la empresa. Realmente a mí me da mucha pena, cuando estás en una estación de tren del conurbano y ves pasar pibas que uno se las cruzaría en cualquier otro lugar del planeta, con el uniforme y boinita de pitufo, es patético. Es patético realmente vos decís ¿qué tenés en la cabeza? A raíz de eso nosotros iniciamos una campaña muy fuerte que estamos tratando de desarrollar en los barrios, el año pasado le dedicamos muchísima fuerza. En el corriente estamos orientados al tema de las Detenciones Arbitrarias por una cuestión de necesidad, como consigna “No cambies la visera por la gorra”. El eje de desarrollo de esa campaña está en los barrios tratando de dar la discusión con los vecinos en actividades, por un lado la pintada, por otro lado la radio abierta, la charla en el Bachi Popular, o en la Sociedad de fomento donde nos invitaron para tratar de dar esta discusión y propusimos: no te conviertas en represor de tu vecino, en represor de tus propios hermanos, de sangre y de clase. Nos fue bastante bien, hubo por supuesto alguno que decía “pero me pagan bien”, porque ese es el gran anzuelo.


   Durante el gobierno kirchenrista varias organizaciones defensoras de los DDHH articularon políticas con el Estado, CORREPI no, ¿a qué se debe?

 En realidad la articulación, que acabas de mencionar, no fue un invento kirchnerista, lo que pasa es que el kirchnerismo lo llevó a un nivel nunca antes visto, de política activa de parte de un gobierno que salió a coaptar al movimiento de DDHH, y también al movimiento piquetero y logró que referentes, históricamente enfrentados a todos los gobiernos, como el caso puntual de Hebe Pastor de Bonafini,  produjeran un cimbronazo muy fuerte. No obstante, todos los gobiernos del '83 para acá han intentado tener vínculos y siempre ha habido organismos que han tenido una política de cooperación con el Estado. En nuestra declaración de principios de CORREPI, está expresamente consignado que no concebimos la lucha anti-represiva si no es en independencia absoluta del Estado, sus gobiernos y organismos, no podés ser amigo de aquel al que caracterizás como tu enemigo. No hay alianzas tácticas con el enemigo, no suelen salir bien para el más débil, que por el momento somos nosotros.
 Hubo organismos de DDHH de los tradicionales, históricos, que brindaron funcionarios, subscribieron acuerdos,  generaron políticas comunes, de Alfonsín, de De la Rua, de Menem, de Duahalde, y también de Kirchner. Hubo muchos que lo hicieron por primera vez con los Kirchner, la diferencia de la política kirchenista en materia de DDHH, con las de todos los gobiernos  precedentes es en una parte de grado, y sobre todo de cavidad, con una estrategia, muy exitosa, porque lo real es que nos dejaron solos.
 Uno de los problemas graves que CORREPI tuvo que afrontar en los últimos años fue el nivel de aislamiento que tuvimos en los primeros años de gobierno kirchnerista, no era tan fácil que te creyeran, vos decías: “este es un gobierno represor”, y te decían: “vos estás loca si yo hoy pongo dos o tres tipos en Plaza de Mayo, baja Kirchner y me invita a tomar un café”, política que desarrolló durante ese periodo que nosotros llamamos de la coaptación y de hecho. Hasta mediados del 2004 no hubo grandes represiones, en parte porque todas las movilizaciones terminaron con los delegados sentados discutiendo con Berni y con los funcionarios del área , luego salían con un montón de promesas o de concesiones reales, materiales.
 Me acuerdo de movilizaciones de desocupados en Plaza  de Mayo donde la última intervención del dirigente era: “vamos para el local que están llegando los camiones para bajar la mercadería”, y efectivamente llegaban los camiones y bajaban la mercadería. En ese periodo había una expectativa: “el nuevo gobierno, que no era más de lo mismo”. Bajó bastante el nivel de lucha en ese primer periodo, en relación al periodo anterior, principio del 2003, donde todavía el movimiento piquetero tenía una capacidad de movilización muy importante, así fue como se desarticuló, ¿cuántas organizaciones piqueteras quedaron afuera de la teta del gobierno? Un puñadito. Lo mismo pasó con los organismos de DDHH. Algunos hicieron sus autocríticas. Pérez Esquivel, este año, no aceptó, pidió, por primera vez en 10 años, marchar en la cabecera del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, el 24 de marzo. No es un dato menor, para mí es casi un símbolo. Otros siguen emperrados en la defensa del kirchenrismo, bue, tendrán todavía negocios colgados...

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Contra el Gatillo Fácil

 La protesta en la calle, con todas sus características de ruido, de muchedumbre, de cantos, de mircrófonos abiertos, puede sacarnos de la rutina, despertarnos y obligarnos a pensar. Los grupos de personas que se reúnen a hacerle frente a los ajustes, a la violencia de género, a la precarización laboral, al abandono sanitario y a tantas otras desidias, nos recuerdan que existe un mundo fuera del letargo, un espacio de resistencia, de construcción permanente. En concordancia con esto, familiares de víctimas de gatillo fácil y  CORREPI, convocan a la Marcha contra el Gatillo Fácil, el día 27 de agosto a las 15 horas, concentración desde Congreso, recorrido hacia a Plaza de Mayo. 



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